viernes, 7 de marzo de 2014

CRIMEA: NI FRÍO NI BARRO

Observo con atención la foto de una pintada en una pared cualquiera de Kiev que representa a Vladimir Putin, con bigote y flequillo hitlerianos, sobre los colores de la bandera rusa. Paradójico, cuando las revueltas de Maidan han estado encabezadas por la ultraderecha y banderas con cruces célticas cuelgan en los balcones de edificios públicos en Kiev. Desde Moscú se sabe resistir, y los cuerpos de autodefensa de Crimea, vinculados al ejército ruso por casi todos los medios, lucen esvásticas tachadas entre sus símbolos. Un buen directo a la mandíbula de la propaganda occidental que no consigue que se desplome en la lona. El contraataque occidental se basa en referencias históricas utilizadas por los medios, y es que desde hace unos días parece que estamos ante un nuevo telón de acero, o eso afirma la prensa generalista y su homogéneo mensaje. Vladimir Putin es el chivo expiatorio ideal para el mensaje capitalista occidental, el perfecto invasor despiadado.

Edificio oficial en Kiev luciendo simbología nazi.

Ex-miembro del KGB y ex-director del FSB, servicios secretos rusos en el comunismo y el capitalismo respectivamente, presidente que se perpetúa con la utilización de peleles, amparado por las leyes electorales rusas, por razones como estas, y porque Moscú todavía suena a gulag en las mentes de la mayoría de los propagandistas liberales occidentales. Para conseguir el deseado efecto buscan similitudes en todos los estallidos bélicos que envuelven la historia rusa, no solo en la guerra de Crimea del siglo XIX. Así, en una sola semana, podríamos recopilar cientos de titulares y artículos en cabeceras norteamericanas y europeas, que relacionan el conflicto con la guerra Ruso Japonesa, con la Gran Guerra, la Segunda Guerra Mundial, la invasión de Checoslovaquia, la guerra de Afganistán… Pareciera que desean una guerra, si no es que la desean. Sin embargo, poco podemos creer de los sesudos analistas y políticos, que primero encerraron a un batallón de corresponsales en un solo hotel frente a las efectistas protestas de Maidan, para posteriormente convertirlo en hospital de campaña de los manifestantes heridos, contagiando de miedo todas las crónicas que llegasen a la Europa occidental. Debemos desestimar las opiniones de quienes hablan sin miramientos de la tercera guerra mundial, de una nueva guerra fría, de esos que confunden Polonia con Alemania en sus mapas, de los que condenan o ensalzan la violencia dependiendo de quien la ejerce.

Manifestantes pro-rusos en Crimea.

Europa y Estados Unidos han activado su aparato difamatorio, y ya es efectivo, el nuevo malo mundial para el mundo occidental es Putin, así se ha generado la idea en nuestro imaginario colectivo, por lo menos durante esta semana pasada. Putin ha contraatacado, con sus mismos argumentos, acusa al gobierno provisional de Kiev de ilegítimo. Son dos caras de la misma moneda, y a diferencia de los años de posguerra mundial y del surgimiento de la guerra fría, ahora no se enfrentan dos bloques antagónicos política, económica y socialmente. Ahora, es el mismo monstruo capitalista el que padece una bicefalia de intereses económicos estratégicos.
Existen diferentes claves geopolíticas que ponen en entredicho la llegada de la guerra que algunos parecen alentar. Centrémonos en una observación básica: la mayor parte del gas, ruso, consumido por los ciudadanos y empresas alemanas pasa por Ucrania, y Putin ya ha amenazado con dejarles helados. Saben, no me imagino a Angela Merkel con casco prusiano y pantalón bombacho ir al rescate del ucraniano de a pie, si lo que peligra es el suministro energético de Alemania. La canciller ha decidido no mancharse de barro, y evitar que otros países lo hagan, en una guerra de trincheras que al parecer nos quieren vender estableciendo similitudes con guerras del siglo pasado. El jerarca ruso, no ha decidido nada que la mayoría de los ciudadanos de Crimea no manifestaran ya en 1991 tras la caída del muro de Berlín y que siguen manifestando hoy, su deseo de adhesión a Rusia. Los soldados rusos no han invadido Crimea, pues ya estaban allí, en una sola base, Sebastopol, se contaban más de 10.000 efectivos.

Imagen del cómic Puta Gerra, de J. Tardi.

La representación de la OSCE, Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, ya está en Ucrania, y no duden que para el día 12 de marzo habrá una resolución y la guerra mediática a la que estamos sometidos habrá acabado, y no podrá reproducirse en la realidad. Así lo han acordado Merkel y Putin, pues ninguno de los dos desea el frío o el barro.
Publicar un comentario