miércoles, 12 de febrero de 2014

UNA TARDE TRISTEMENTE DEMOCRÁTICA

El 11 de febrero de 2014 debería quedar enmarcado en los libros de Historia como el día de la involución democrática española. Los retrocesos apoyados ayer en el Congreso de los Diputados por el rodillo de la mayoría absoluta del Partido Popular, han hecho saltar las alarmas de los que pensábamos que esto iba a ocurrir, pero también de quienes no lo pensaban. Ayer, en tan solo una tarde, el Partido Popular, finiquitó la Justicia Universal y la dación en pago y, con el apoyo de PNV y CIU, proseguirá con su proyecto de ley del aborto.

El final de la Justicia Universal en España tiene un claro componente de vasallismo. La reciente solicitud, y dictamen de orden de busca y captura para cinco jerarcas chinos, entre ellos el expresidente Jiang Zemin, acusados de genocidio y crímenes de lesa humanidad, han acelerado esta decisión, pues causó un alto grado de malestar en Pekín, que llamó a consultas al embajador español, y amenazó con romper relaciones comerciales, lo que perjudicaría gravemente a las 600 empresas españolas que operan en China.  Las formas en las que se ha presentado también son discutibles, pues se ha hecho como una propuesta de Ley del Grupo Popular, con el único fin de agilizar trámites, y no como una reforma de la Ley Orgánica existente, lo que ha sorprendido y puesto en contra de esta proposición a un numeroso grupo de jueces y fiscales. La aprobación, con los únicos votos del PP, supondrá el sobreseimiento de causas como el asesinato en Bagdad del cámara José Couso, las torturas en Guantánamo, los vuelos CIA, el genocidio en el Tíbet, los crímenes de guerra en Ruanda, y así una  lista de hasta doce crímenes contra los Derechos Humanos. El PP asegura que el trámite de esta propuesta de ley se debe a la duplicidad de competencias que surge con la Corte Penal Internacional, lo cual dejaría en el aire los procesos en países como Estados Unidos o China, no firmantes del Estatuto de Roma, y que por tanto no acatan las decisiones que en ese Tribunal se puedan tomar. La aprobación de esta Ley, no solo imposibilita la investigación lejos de nuestra fronteras, si no que en el caso de que la vulneración de los Derechos Humanos fuera contra un ciudadano español en otro país, limita la capacidad de acción de nuestros tribunales, hasta el punto que en el caso de que quien cometa el delito sea un ciudadano de los países que no acaten la Corte Penal Internacional, asesinar a un español fuera de las fronteras de nuestro país puede salir gratis, pues no tendrá posibilidad de investigarse, si no se acredita que este ciudadano residía habitualmente en España. Todo por "evitar conflictos diplomáticos", como bien a dicho Alfonso Alonso, portavoz del PP, que parecen más importantes que los crímenes contra la Humanidad. 

fotografía: josecouso.info


Con esto, ya tendríamos una tarde aciaga en el Congreso de los Diputados, pero la mayoría absoluta del PP, la que le otorga el haber recibido el voto del 33% de los españoles, es imparable. Una maquinaria que destruye derechos sociales a un ritmo constante. Pues bien, tras finiquitar la Justicia Universal, la tarde proseguía con otro asunto, del que el propio Partido Popular había vendido humo. Hace dos años, el mismo partido en Cataluña votaba a favor de una propuesta de ley antidesahucios que contemplaba la dación en pago, y que ha traído al Congreso de los Diputados esta propuesta de ley impulsada desde el Parlament Catalán, con el fin de ofrecer una segunda oportunidad a las familias más castigadas por la crisis. Sin embargo ayer, el Grupo Popular fagocitó a sus compañeros catalanes, y votó no en bloque a la admisión de dicha propuesta de ley. Nada que no esperásemos del bulldozer político que es el PP,y que resume Vicente Martínez Pujalte en una frase: "hay que proteger el mercado inmobiliario para garantizar que los ciudadanos puedan acceder a él en el futuro". El mercado hipotecario, para el PP, mucho más importante que las familias. 

fotografía: infoguadiato.com


Finiquitados estos trámites, llegaba el turno de salir a escena de Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez. Su reforma de la Ley del Aborto seguirá adelante con el voto, casi unánime del Partido Popular. De nada sirve escuchar voces discordantes dentro del propio partido, ni escuchar la voz casi unánime de las mujeres protegiendo su derecho a decidir, el Ministro de Justicia parece tener las cosas claras, y va a hacer cierta esa frase que se le atribuye a su padre, en la que en conversación con Gregorio Peces Barba, éste le acusaba de conservador y él respondía: "¿Conservador yo? Tenías que conocer a mi hijo Alberto, ese si que es de derechas". Tenía razón su difunto padre, de muy derechas es, y se ha empeñado en librar una batalla por el derecho del concebido pero no nacido, que parece difícil de sostener, pese a la disciplina de voto del PP. Nuestro Ministro de Justicia se ha empeñado en poner por encima los derechos del nasciturus frente a los de la mujer, sin importarle que entre sus propios votantes existe más de un 30% de descontentos con esta reforma de ley. El descontento en la calle con esta reforma es evidente, pero el Ministro parece no querer ver, empeñado en intentar mantener unos votos cercanos a la derecha ultra-católica. Su ley, la Ley Gallardón, que ahora ya podemos llamar la Ley del PP, después del apoyo mayoritario del partido, contempla solo dos supuestos para poder abortar, la violación y el riesgo en la vida de la madre. El resto de los supuestos está maldito, prohibido, es sacrilegio. La mujer pierde todo el derecho a poder decidir sobre su cuerpo, sobre su maternidad. La ley impone una dictadura del no nacido, en la que se le otorga mayor valor que a la vida, razón y opinión de una persona adulta, en lo que parece una contradicción ética de difícil explicación, y que encontrará sin duda su respuesta en la calle. 

fotografía: Agencia EFE

Así, en una sola tarde, triste tarde para la democracia, con el poder que le otorga la mayoría absoluta el PP es capaz de cargarse: la justicia universal, para no incurrir en ofensas a otros países, de los que actuamos como vasallos; la dación en pago, aprobada por todos los grupos políticos en el Parlamento catalán, pero rechazada en el Congreso por que son más importantes los mercados que las personas; y seguir adelante con una ley del aborto que nos retrotrae a tiempos en blanco y negro, tiempos de grises, de tristeza, de clandestinidad y de ausencia de derechos de la mujer, pues es más importante la opinión de la Conferencia Episcopal que la de la mitad de la población, las mujeres. 

Una lección de democracia. 
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